sábado, 11 de junio de 2011

El barroco: conceptismo y culteranismo

El Barroco es una época de contrastes y por esa razón ofrece dos tendencias literarias que se oponen; pero que persiguen el mismo fin: romper el equilibrio clásico. Se distinguen dos corrientes:
Culteranismo: corriente literaria que cultiva la forma de las palabras dejando en un segundo plano su contenido y pretende crear un mundo de belleza, impresionando para ello los sentidos con los más variados estímulos de luz, color, sonido y con un lenguaje ampuloso y culto.
  • Recursos:


- Abuso de la metáfora con el fin de crear un mundo de belleza absoluta.
- Uso frecuente de cultismos: palabras tomadas del latín o del griego.
- Abuso del hipérbaton. Consiste en alterar el orden de una oración, con lo que se llega a hacer difícil su comprensión.
- Uso de palabras parónimas, de un sonido parecido y diferente significado; con lo que logran impresionar y llamar la atención sobre nuestros sentidos.
  • Máximo representante: Luis de Góngora y Argote.



Conceptismo: corriente literaria que profundiza en el sentido o concepto de las palabras; se puede definir como una agudeza mental que da preferencia a las ideas con el fin de impresionar la inteligencia o el deseo de decir mucho con pocas palabras.
  • Recursos:


- Frecuentes metáforas, no con el fin de embellecer, como el culteranismo, sino para impresionar la inteligencia.
- Juegos de palabras: utilización de una misma palabra con significados diferentes.
- Estilo breve y conciso, que se logra mediante la elipsis o eliminación de palabras. Aplican el refrán.
- Antítesis de palabras, frases o ideas, con el fin de impresionar y agudizar la mente.
  • Máximo representante: Francisco de Quevedo y Villegas.


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